Ese dulce sabor baja por mi garganta
se junta con los fluidos de mi estomago,
ese sabor a ti infesta mis entrañas,
detiene mis procesos vitales,
son exactas sus facultades a las del veneno
capaz de inmovilizar el corazón hasta el último palpito,
asfixiándome sin piedad,
dejando mi cuerpo inmóvil.
Poco a poco la circulación va apagándose,
primero mi cuello, mi cara,
baja lentamente por mis brazos
los dedos se sienten muertos,
en cuanto llega tu sangre a mí,
revivo de los muertos con sed de más.