Los gatos en sus casa se posan en el umbral de las ventanas, ven la lluvia pasar como un pasajero que no lleva para pagar su viaje, que recorre la ciudad aun sin ser invitado. El agua a la que todos temen, y solo algunos disfrutan. El agua que quiere que dejen vacías las calles para oír el silencio de su estrellarse al suelo. Y los gatos solo ven tras las ventanas.

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